
Ahora que empiezo alargar (un poco) las salidas y empiezo a bajar (otro poco) el paso por kilómetro (pese a aumentar las distancias), que cada día que pasa me encuentro mejor físicamente, y que cada minuto que pasa me encuentro más motivado que el anterior... llega el primer jarrillo de agua fría. Y no viene en forma de lesión, ni de climatología, ni por falta de tiempo ni ganas, no. Viene en forma de triatleta, 4 veces finisher en un Ironman. Y es que resulta que el trainer me ha echado el freno de mano!! :P
Tenía pensado, después de hacer la semana pasada un total 22,5 km, hacer ésta unos 30-35 km, pero el míster no me deja hacer más de 25-26... Si tuviera que hacer caso al míster en las indicaciones en cuanto a cómo organizar el material para una triatlón, creo que antes me tiraría a la vía del tren, pero hay que reconocerle que en lo que a planificación de entrenamiento se refiere y a estrategia y dosificación en carrera, el tío es un crack. Dicho lo cual, seguiremos sus consejos y miraremos las crónicas de los eventos deportivos desde la barrera hasta que el míster quite el freno de mano (o se despite un poco ;P )
De momento, eso sí, me deja tocar un poco de bici, que en mi caso, será BTT, aunque no creo que tarde en aconsajarme un cambio de tipo de bicicleta. ;)